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Como fomentar la implicación de las empresas en la prevención de las conductas sexistas?

Respectam empresa

La Campaña RESPECTA'M (RESPÉTAME) pretende involucrar al tejido empresarial en el compromiso por la igualdad de género, la diversidad sexual y la prevención del acoso, a partir de:

  1. La campaña gráfica realizada por Inside Consultores, que ofrece el Ayuntamiento de Tarragona a las organizaciones que quieran unirse a la campaña.
  2. Los cursos de Formación de Formadoras realizados por Spora, a cargo del Ayuntamiento de Tarragona, para que las personas referentes lo repliquen en sus empresas.
  3. El compromiso de las empresas en la implementación de medidas para promover la igualdad y prevenir las conductas sexistas.

El proceso de creación de la campaña ha contado con un Grupo Motor, formado por representantes de 20 empresas, que han participado en la definición de la campaña para garantizar su viabilidad y adecuación a la realidad de las empresas de Tarragona.

La campaña gráfica se inspira en conversaciones de whatsup, que reflejan momentos cotidianos donde se reproducen micromachismos y conductas sexistas. El objetivo es poner el énfasis en las situaciones habituales, normalizadas, que pasamos por alto pero que constituyen la base de la discriminación y la desigualdad.

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Estas conversaciones se inspiran en el Diagnóstico de la Prevención de conductas sexistas, situaciones de discriminación y acoso sexual y por razón de género en el entorno laboral realizada por Spora en 2017, que identifica las situaciones más habituales que se dan en este ámbito, como por ejemplo la asunción de las mujeres en categorías laborales inferiores:

"Si eres una mujer, enseguida te preguntan: «Ah, eres la administrativa?». Si hay una mujer se asume que está en un cargo bajo."

O la brecha salarial:

"En el comercio hay tres epígrafes diferentes. Una mujer técnica ingeniera estaba cobrando lo mismo que un señor con graduado escolar. Es brutal la desigualdad."

Las conductas sexistas y acoso sexual:

"A veces no son comentarios, son miradas, te hacen un repaso impresionante, te sientes incómoda, y normalmente ocurre con las mujeres."

O la desacreditación de las mujeres en cargos de responsabilidad:

"En ciertos lugares de responsabilidad, si accede un hombre es porque es un buen profesional, y si accede a una mujer es por razones sexuales, se dice que «ha tenido que haber hecho otras cosas para llegar hasta aquí »."

La campaña RESPECTA'M (RESPÉTAME) pretende hacer visible estas situaciones tan comunes y habituales en los entornos laborales que no se identifican como conductas sexistas pero estan en la base de las desigualdades.

El pasado 30 de octubre presentamos la Campaña RESPECTA'M (RESPÉTAME) en el ámbito laboral en la sede de EMATSA en Tarragona.

La campaña RESPECTA'M (RESPÉTAME) nació en 2016 para prevenir las conductas sexistas en el marco del ocio nocturno y espacios de fiesta en Tarragona, y se ha ido extendiendo en el ámbito laboral y también en el educativo.

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La presentación de la campaña en prensa:

https://www.tarragona.cat/serveis-a-la-persona/noticies/politiques-digualtat/noticies-2018/la-campanya-respectam-sesten-a-lambit-laboral-1 

https://www.diarimes.com/es/noticias/tarragona/2018/10/30/la_campana_respecta_llega_ambito_laboral_48433_1091.html

https://www.tac12.tv/tarragona/arxiu-tarragona/item/5750-la-campanya-respecta-m-arriba-a-l-ambit-laboral

La respuesta de Barcelona a los delitos de odio y las discriminaciones

Delictes d'odi barcelona

Según datos de la Agencia Europea para los Derechos Fundamentales (2017), 9 de cada 10 personas que han sufrido agresiones en Europa por motivos de odio o discriminación no denuncian los hechos. En muchos casos, las personas víctimas de delitos de odio y de discriminación no se sienten como tal, no saben que pueden denunciarlo o no se atreven a hacerlo por falta de confianza en las administraciones o los cuerpos policiales. Las que denuncian - cuando lo hacen - sienten que se enfrentan a un elevado coste personal por el hecho de volver a contar y revivir la agresión y a menudo se sienten poco acogidas o incluso desacreditadas por las autoridades.

Estos son algunos datos que se extraen de un estudio elaborado por Spora Sinergias e impulsado por el Instituto de Derechos Humanos de Cataluña (IDHC) que analiza la situación de los servicios que ofrecen entidades y administraciones públicas de Barcelona, ​​investiga cuáles son los obstáculos y necesidades existentes y propone estrategias hacer para ofrecer una mejor respuesta.

Uno de los resultados del estudio es la creación del primer catálogo de 37 organizaciones que atienden a personas víctimas de delitos de odio en la ciudad de Barcelona. 

¿Cómo son los servicios?

Las organizaciones y servicios encuestados atendiendo mayoritariamente a personas en situación de pobreza y exclusión social (40,5%), seguido de las que sufren problemas de salud mental (31%), mujeres (28,6%), personas recién llegadas (26, 2%) y colectivos LGTBQI (21,4%). A pesar de que todas las entidades y servicios analizados intervienen sobre los delitos de odio, sólo un tercio manifiesta que ésta es su tarea principal, el 42,9% manifiesta que esta no es su función, y para 26,2% no es la prioritaria.

Es necesario avanzar hacia la profesionalización y la coordinación

En Barcelona todavía hay camino por recorrer en la profesionalización y la coordinación de estos servicios y así asegurar una atención adecuada a las víctimas de actos discriminatorios. El 40% de las entidades no conoce el Estatuto de la Víctima - donde se recogen los derechos que amparan a las personas que sufren cualquier tipo de delitos-. El 35% desconoce los artículos del Código Penal donde se tipifican los delitos motivados por odio y discriminación y menos de un tercio cuenta con profesionales específicos para tratar estas casos.

Marco de seguridad de las víctimas frente a la desconfianza hacia los cuerpos policiales

La desconfianza hacia los cuerpos policiales, motivada por experiencias negativas previas, repercute en la falta de denuncias. Ante esta situación, la función más importante que desarrollan las entidades de atención a las personas es la de proporcionar un espacio de seguridad. Para muchas de ellas, las entidades representan el único espacio donde pueden verbalizar su experiencia sin miedo a ser cuestionadas. Establecer este vínculo de confianza es fundamental para poder hacer un buen acompañamiento y poner en marcha el resto de acciones que aseguren el ejercicio de los derechos de las víctimas.

La capacidad de acción de las entidades y servicios es limitada

La atención a las víctimas requiere una atención integral y multiplicidad de recursos que en Barcelona una sola entidad no puede ofrecer y por lo tanto debe derivar el caso. Esta derivación, dependiendo de la situación, se hace a otra entidad de referencia o bien a instancias policiales o judiciales. La derivación es la acción más común cuando las entidades detectan casos de delitos de odio o discriminación (66,7%). Este dato ilustra que las entidades, generalmente, se centran en la atención psicosocial (50%) y facilitan información básica (47,6%), pero no pueden dar respuesta a todas las necesidades que las víctimas de un delito de odio requiere como es el asesoramiento legal y el acceso a servicios de protección.

Una cobertura legal deficiente y  falta de claridad conceptual (¿libertad de expresión, discurso o delito de odio?)Screen Shot 2018-05-16 at 6.06.53 PM

El Código Penal es el principal mecanismo sancionador de las conductas discriminatorias o motivadas por el odio en el marco legal actual. Aún así, el recorrido de una denuncia por esta vía tiene unas consecuencias a menudo negativas para las personas que han sido víctimas (notablemente la revictimización) y requieren de unos recursos y un acompañamiento que no está al alcance de la mayoría de ellas o que simplemente no ofrecen los servicios para víctimas.

Por otra parte, la redacción del articulado del Código Penal que tipifica el discurso de odio punible o delito de discurso de odio está marcado por la vaguedad en las definiciones y da un amplio margen de interpretación. La falta de una única definición consensuada de delitos de odio y la frontera entre el derecho fundamental de la libertad de expresión y del discurso de odio limitan la capacidad de acción frente a las agresiones y discriminaciones.

De acuerdo con las participantes en el estudio se deberían elaborar leyes específicas para la protección cada colectivo (como las que existen para la violencia machista o para garantizar los derechos de las personas LGTBQI) o bien una ley integral sobre delitos de odio y comportamientos discriminatorios.

Metodología

La investigación ha implicado el uso de los siguientes metodologías de análisis:

- análisis documental
- 2 grupos focales con la participación de un total de 17 representantes de organizaciones de referencia en el ámbito (públicas y privadas)
- 7 entrevistas en profundidad, 2 de ellas con representantes legales y 5 con personas víctimas de agresiones y discriminaciones con motivación de odio
- un trabajo de campo en línea a través del cual se han encuestado 125 entidades y servicios públicos y privados de la ciudad que potencialmente abordan la cuestión de los delitos de odio.

Con el análisis de estas respuestas se ha elaborado el primer Catálogo de Servicios de entidades y administraciones de Barcelona para víctimas de delitos de odio, que recoge un total de 37 organizaciones de referencia en el ámbito.

Marco del estudio

El estudio es parte del proyecto 'Cómo respondemos a los delitos de odio? Análisis situacional, mapeo de servicios para víctimas y herramientas para la intervención' realizado por el IDHC de la mano de Spora Sinergias (autora del estudio), con la colaboración de SOS Racismo Cataluña y la financiación de la Dirección de Derechos de Ciudadanía y Diversidad del Ayuntamiento de Barcelona.

¿Cómo afecta el trabajo de cuidados en la calidad de vida y la salud de las mujeres cuidadoras?

Salut i cures

Más del 80% de las mujeres cuidadoras manifiesta que su estado de salud ha empeorado desde que cuida de la persona dependiente, y el 65% de las mujeres cuidadoras considera que su salud es mala. De hecho, el efecto negativo de los cuidados también afecta a la calidad de vida de las mujeres cuidadoras, especialmente en la falta de tiempo personal, el cansancio, el estrés y la angustia.

Que el trabajo de cuidados tiene un efecto negativo en la salud de las mujeres cuidadoras no es ningún secreto, pero el estudio Salud y calidad de vida de las mujeres cuidadoras informales (realitzado por encargo del Dpto de Transversalidad de Génere del Ayuntamiento de Barcelona) nos ha permitido adentrarnos en la realidad de muchas mujeres que se encargan de cuidar a sus parejas o maridos dependientes, a sus padres o madres dependientes o a sus hijos o hijas con necesidades especiales. Muchas de estas mujeres han de compaginar los cuidados con un trabajo remunerado y, a menudo, con otras responsabilidades, como la gestión del hogar o el cuidado del resto de la familia. Veamos las principales conclusiones del estudio:

La responsabilidad de los cuidados no se distribuye

Aunque otros miembros de la familia puedan colaborar u ofrecer apoyo en algunas actividades, la gestión mental y la organización de los cuidados recae sobre la cuidadora principal. Se trata, además, de una actividad presente las 24 horas del día, ya que la cuidadora no puede desprenderse de ella.

La distribución de los cuidados se basa en el modelo familiar

Cuando un/a miembro de la familia comienza a tener necesidades de cuidados, la cuidadora principal organiza la red familiar. Pero no es hasta que ésta empieza a resultar insuficiente que solicitan servicios externos, públicos o privados, de apoyo a los cuidados.

La distribución del trabajo de cuidados es mayor cuando no se convive con la persona dependiente

El hecho de no convivir facilita la participación de otros miembros de la familia, además de la cuidadora principal, que se organizan para cuidar a la persona dependiente. En cambio, cuando la cuidadora principal convive con la persona con necesidades de cuidado, el resto de la red familiar está menos presente. Hemos visto que más del 80% de las mujeres cuidadoras que no conviven tienen apoyo de la familia, mientras que esto ocurre sólo con el 60% de las mujeres que sí conviven.

¿Cuáles son los perfiles y situaciones de malestar más comunes de las mujeres cuidadoras?cures dones

La edad, la convivencia y la relación con la persona con necesidades de cuidados dan lugar a situaciones diferenciadas de malestar que se corresponden con diferentes perfiles y situaciones de las mujeres cuidadoras:

1. Mujeres que cuidan de sus parejas. Mujeres mayores (más de 65 años) que cuidan de su marido, y que lo han hecho toda la vida. El rol de cuidadora es asumido dentro del contrato matrimonial y no se vive de forma problemática. Esto hace que experimenten menos sentimiento de culpa y rabia por el hecho de cuidar, aunque este malestar aumenta cuando ya no pueden hacerse cargo de los cuidados, que llevan haciendo toda la vida, por el deterioro de su salud.

2. Mujeres que cuidan de su padre o madre dependiente. Mujeres jóvenes (de menos de 65 años) que, en un momento dado, deben hacerse cargo de su padre o madre cuando envejecen o aparecen enfermedades crónicas. El rol de cuidadora aparece como una imposición, especialmente cuando el resto de la familia no se implica. Es entonces cuando aparecen sentimientos de rabia e irritación, la carga de los cuidados se vive en soledad y con una sensación de incomprensión. Además, las mujeres encuentran dificultades para compaginar el trabajo de cuidados con sus obligaciones laborales y su situación económica puede empeorar.

3. Mujeres que cuidan de sus hijos o hijas con necesidades especiales. Madres que tienen a cargo un hijo o hija con necesidades especiales, que desbordan el rol de cuidadora asociado a la maternidad. Es el perfil que manifiesta más malestares, tanto físicos como psicológicos, así como un empeoramiento de la situación económica y de las relaciones sociales. Los sentimientos de culpa y rabia también están presentes, pero destaca la sensación de soledad y de incomprensión, acompañada de un consumo elevado de fármacos.

Los servicios municipales de apoyo se perciben como una ayuda

Los servicios municipales de apoyo a los cuidados se perciben como una ayuda, ofrecen un momento de descanso (sobre todo si el servicio o programa se hace fuera del hogar y la cuidadora puede disponer de tiempo personal) que repercute a nivel físico y psicológico. Sin embargo, los servicios municipales siguen basándose en el modelo familiar y reproducen la feminización de los cuidados, en tanto que la mayoría de las personas familiares que se encargan de los cuidados son mujeres.

Romper el mandato de género a través de la corresponsabilidad

Hay que mejorar la red de servicios de apoyo a los cuidados para mejorar la salud de las mujeres cuidadoras pero, sobre todo, se necesitan estrategias para incidir en la corresponsabilidad del trabajo de cuidados -por parte de los hombres, pero también de los servicios públicos y de la comunidad- para romper con el mandato de género.